Me paré en seco al oír que me llamaba. No me quise dar la vuelta, no sabía qué esperar. Si él me conocía, significaba que nos conocíamos, que yo estaba en lo cierto. En cierto sentido, quería decir que nuestros caminos se cruzaron en algún punto de nuestras vidas.
-Me conoces?-pregunté dándome la vuelta, clavando mis ojos en él.
Por su parte, él dio otra calada más al cigarro y lo tiró. Me miró con una cara inexpresiba. Asentió.
-Supongo entonces que no te recuperaste del accidente, por lo que veo- cómo sabía lo del accidente? Le conocía, sí, pero me influía mucha inseguridad e impotencia. No me acordaba de él.
-Lo siento, yo…
-Déjame refrescarte la memoria. Vamos- comenzó a caminar. Yo, en cambio, no me moví- Venga, no va a pasar nada. Sólo vamos a una cafetería-
Caminé algo más convencida y me coloqué a su lado. No estaba al 100% segura, pero realmente quería saber qué era lo que ese chico y yo habíamos tenido en común, o lo que hubiésemos vivido.
Llegamos a un Starbucks, el que estaba cerca de mi casa. Entramos, él buscó una mesa libre y cogió la más apartada.
Nos sentamos el uno enfrente del otro.
-Por favor, explícame-le pedí nada más sentarnos- De verdad que no me acuerdo de nada.
-Nos conocimos en el internado- comenzó a decir en un susurro- Iba todo bien, hasta que un día… Te fuiste- bajó la vista, pero yo traté de buscar su mirada con la mía- A los pocos días descubrí que habías tenido un accidente de coche, y que habías salido mal parada. Llegué al hospital en cuanto te despertaste. No te acordabas de mí… Me sentí horrible, Sophia.
-Entonces… Tú y yo…-murmuré encanjando las piezas poco a poco.
-Sí.
-Pero… Cómo es que no volví a saber nada más de tí en dos años? Si salíamos…
-No te volví a ver, ni a saber nada de tí- un silencio incómodo inundó la conversación. No me lo podía creer. Si yo en algún momento de mi vida había estado con Zayn, tenía todo el derecho a saberlo.-Sé que es raro hablar de esto, cuando a penas te acuerdas de mí. Pero cuando te vi al salir del coche… Realmente no pensé que te volvería a ver.
-Lo siento, Zayn, tengo que irme- susurré.
-Pero…
-Cuando te marchas de Manchester?-
-Mañana, al mediodía creo.
-Adios- me puse de pie y me marché por la puerta.
No me podía creer que todo este tiempo hubiera estado engañada así.
Al ser invierno, oscurecía más pronto, con lo cual las calles estaban ya muy oscuras y el frío se apreciaba.
Entré en casa. Tiré la mochila y el abrigo en el suelo y me dirigí al salón, donde estaban Ana, mamá y papá.
-NO ME LO PUEDO CREER!-Chillé. Ellos aún tenían las maletas sin deshacer, habían vuelto hace poco.
-Qué te pasa, Sophia?-
-Quién es Zayn?- pregunté. Necesitaba que me dijeran la verdad. Se miraron entre ellos. Lo sabían, lo sabían todo.
-Sophia..
-No. Yo había salido con él. Él probablemente fue importante para mí, y me ocultáis que hubiese salido con él?
-No nos gustaba ese chico…-comenzó a decir mi madre
-Bueno, pero a mí probablemente sí. NO TENÍAIS NINGÚN DERECHO!-chillé-
-Sophia, escúchanos.
-NO!- grité y subí a mi habitación, cerrando de un portazo.
No me lo podía creer. Era increíble que me hubieran de apartado de una persona a la que lo más seguro estuviese enamorada de él.
Alguien llamó a la puerta. Era Ana.
-A ver, Soph, tranquilízate, va?- Ana se sentó en mi cama y se ató una coleta, que a pesar de ser alta, su pelo castaño seguía cayéndola por los hombros.
-Dime una cosa, Ana- le miré a los ojos, muy seria.- Tú… Lo sabías?
-Sophia, no te enfades, pero..
-Tú también?!- grité y me puse de pie. Era imposible que Ana también estuviera metida en ello.
Salí de mi habitación, bajé las escaleras y cogí mi abrigo. Salí por la puerta, cerrándola tras de mí.
Estaba oscuro ya fuera, y comenzaba a nevar. Pero tenía que encontrarle.
-Me conoces?-pregunté dándome la vuelta, clavando mis ojos en él.
Por su parte, él dio otra calada más al cigarro y lo tiró. Me miró con una cara inexpresiba. Asentió.
-Supongo entonces que no te recuperaste del accidente, por lo que veo- cómo sabía lo del accidente? Le conocía, sí, pero me influía mucha inseguridad e impotencia. No me acordaba de él.
-Lo siento, yo…
-Déjame refrescarte la memoria. Vamos- comenzó a caminar. Yo, en cambio, no me moví- Venga, no va a pasar nada. Sólo vamos a una cafetería-
Caminé algo más convencida y me coloqué a su lado. No estaba al 100% segura, pero realmente quería saber qué era lo que ese chico y yo habíamos tenido en común, o lo que hubiésemos vivido.
Llegamos a un Starbucks, el que estaba cerca de mi casa. Entramos, él buscó una mesa libre y cogió la más apartada.
Nos sentamos el uno enfrente del otro.
-Por favor, explícame-le pedí nada más sentarnos- De verdad que no me acuerdo de nada.
-Nos conocimos en el internado- comenzó a decir en un susurro- Iba todo bien, hasta que un día… Te fuiste- bajó la vista, pero yo traté de buscar su mirada con la mía- A los pocos días descubrí que habías tenido un accidente de coche, y que habías salido mal parada. Llegué al hospital en cuanto te despertaste. No te acordabas de mí… Me sentí horrible, Sophia.
-Entonces… Tú y yo…-murmuré encanjando las piezas poco a poco.
-Sí.
-Pero… Cómo es que no volví a saber nada más de tí en dos años? Si salíamos…
-No te volví a ver, ni a saber nada de tí- un silencio incómodo inundó la conversación. No me lo podía creer. Si yo en algún momento de mi vida había estado con Zayn, tenía todo el derecho a saberlo.-Sé que es raro hablar de esto, cuando a penas te acuerdas de mí. Pero cuando te vi al salir del coche… Realmente no pensé que te volvería a ver.
-Lo siento, Zayn, tengo que irme- susurré.
-Pero…
-Cuando te marchas de Manchester?-
-Mañana, al mediodía creo.
-Adios- me puse de pie y me marché por la puerta.
No me podía creer que todo este tiempo hubiera estado engañada así.
Al ser invierno, oscurecía más pronto, con lo cual las calles estaban ya muy oscuras y el frío se apreciaba.
Entré en casa. Tiré la mochila y el abrigo en el suelo y me dirigí al salón, donde estaban Ana, mamá y papá.
-NO ME LO PUEDO CREER!-Chillé. Ellos aún tenían las maletas sin deshacer, habían vuelto hace poco.
-Qué te pasa, Sophia?-
-Quién es Zayn?- pregunté. Necesitaba que me dijeran la verdad. Se miraron entre ellos. Lo sabían, lo sabían todo.
-Sophia..
-No. Yo había salido con él. Él probablemente fue importante para mí, y me ocultáis que hubiese salido con él?
-No nos gustaba ese chico…-comenzó a decir mi madre
-Bueno, pero a mí probablemente sí. NO TENÍAIS NINGÚN DERECHO!-chillé-
-Sophia, escúchanos.
-NO!- grité y subí a mi habitación, cerrando de un portazo.
No me lo podía creer. Era increíble que me hubieran de apartado de una persona a la que lo más seguro estuviese enamorada de él.
Alguien llamó a la puerta. Era Ana.
-A ver, Soph, tranquilízate, va?- Ana se sentó en mi cama y se ató una coleta, que a pesar de ser alta, su pelo castaño seguía cayéndola por los hombros.
-Dime una cosa, Ana- le miré a los ojos, muy seria.- Tú… Lo sabías?
-Sophia, no te enfades, pero..
-Tú también?!- grité y me puse de pie. Era imposible que Ana también estuviera metida en ello.
Salí de mi habitación, bajé las escaleras y cogí mi abrigo. Salí por la puerta, cerrándola tras de mí.
Estaba oscuro ya fuera, y comenzaba a nevar. Pero tenía que encontrarle.
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