Miré a Harry con detenimiento... su idea de "discrección" tal vez estaba un poco equivocada.
Había conseguido graduarme en mi instituto, e incluso con buenas notas. Sorprende, ¿verdad? Lo sé, pero no me quedaba otra. Ahora entiendo lo que decía mi profesora de que si te pones las pilas puedes llegar muy lejos. Oh, bueno, yo no me puse las pilas tanto como cabía esperar. Simplemente le pedí ayuda a los demás, y accedieron encantados. ¡Pero eso no es hacer trampas!
-Harry- comencé a decir- Cielo, admiro que te hayas ofrecido para traerme al aeropuerto de Manchester a las...-miré el reloj del coche- cuatro y cuarto de la mañana.-el sonrió adormilado- Pero cuando te dije que quería discrección por si alguien te reconocía, no me estaba refiriendo precisamente a tu gorro de oso.
-Fue un regalo de Ana- dijo sin más. Probablemente tenía más sueño que yo. Mi ya crecidita barriga de seis meses empezaba a molestarme. Tenía mucho aprecio a la niña que se estaba formando en mi interior, incluso ya había escogido un nombre. Destiny Delshad Malik. Lo eligió Zayn, Delshad significa "corazón alegre" en pakistaní. Era el nombre perfecto.
Pero ahora yo me iba a España, a comenzar una nueva vida. Mi relación con Zayn se había hecho más fuerte en estos seis meses, y a penas nos separamos, salvo cuando él se iba de gira. Quería traerme él al aeropuerto de Manchester, pero ayer se pasó toda la noche en vela porque yo me encontraba mal a causa del embarazo, y le pedí que se quedara y descansara. Ahora sería como un Stand By, aunque yo tengo muy claro que ningún chico español robaría mi corazón. Estaba loca y perdidamente enamorada de Zayn, y no había nada para remediarlo.
-¿Cuánto queda para llegar?- le pregunté al castaño y me acomodé sobre el asiento del copiloto.
-Una hora larga- respondió y colocó una mano sobre mi barriga- Duerme un poco, yo te despertaré, lo prometo. Si no, vuelves a Halifax conmigo- reí levemente y cerré los ojos. Sin pasar minutos a penas, caí en un profundo sueño. Lo venía necesitando.
*
Salí al prado de detrás del internado. Me había citado con él allí.
Las plantas eran ya altas, supongo que al conserje no le apetecería segar. Pero así estaba bonito, pues las flores eran de muchos colores.
Alguna fuerza extraña se había cernido sobre mi pelo, y estaba más rizado de lo normal. Horrendo...¿dónde estaban mis planchas cuando las necesitaba? Una adolescente como yo no puede sobrevivir sin planchas de pelo.
Pero al menos había acertado con mi vestido. Blanco, inmaculado. La cuestión es, ¿para qué me había arreglado tanto para ver a un chico que ni siquiera era mi novio? O sí lo era... quién sabe lo que somos Zayn y yo. Pero era la envidia de todas... yo salía con el malote de Zayn. El chico rebelde e inalcanzable por el que todas suspiraban y soñaban con colarse dentro de sus sábanas.
-Indecente- me susurré a mí misma, negando con la cabeza. Desde que me juntaba con él, algo me pasaba. Pero él no parecía un chico de una sola mujer, y había aprendido a que no me afectase, aunque estuviese muy pillada por él.
-¡Zayn!- le llamé al verleal otro lado del jardín.
Corrí hacia él y cuando llegué a su altura, él me cogió, haciendo que los dos cayéramos al suelo y se nos llenara el pelo de florecillas.
-Estás preciosa- susurró y me quitó el pelo de la cara, haciendo que mis mejillas se enrojecieran un poco.
-Mis padres me vienen a buscar mañana, Zayn...- murmuré bajando la vista. Él me sujetó del mentón, haciendo que la volviese a subir.- No volveré.
-Eso no es justo- declaró frunciendo el ceño suavemente.- Pensé que ya nada nos separaría.
-Piensan que me he vuelto indecente, y que debería volver a casa antes de que haga cosas que no deba.
-Yo nunca quise hacerte nada malo, Sophia, lo sabes...
-No he dicho que sea culpa tuya. He dicho que mis padres piensan que he cambiado, y que no he estudiado nada, a pesar de que saco buenas notas.
-¿No se puede cambiar eso de que te marchas?
-No lo creo.
-Bueno...- se acercó a mí y pude sentir su dulce aliento mezclado con el mío. La mejor sensación sin duda, del mundo- Te voy a esperar...
*
Dejé mi maleta dentro del maletero del coche de mis padres y eché una última mirada al internado. Lo iba a echar bastante de menos, y más a...
-¡Sophia!- chilló alguien saliendo del internado. Pude ver que era Zayn, que corría hacia mí.
Andé a su encuentro y, cuando nos encontramos, él me besó. Me besó inexplicablemente bien. Dulce, adictivo, de ensueño, perfecto. Así fue cómo me besó.
-Zayn, yo...-susurré con la respiración agitada cuando nos separamos.
-Sophia recuerda algo, por favor- me miró fijamente a los ojos y me dio otro beso- Si el destino nos quiere juntos, nos volveremos a encontrar.
-¿Vives siempre con esa alegría?- pregunté tratando de no derretirme ante aquellas palabras.
-¿A qué te refieres?- preguntó intercalando miradas a mis ojos y a mis labios.
-Siempre tan positivo, tan despreocupado... tan alegre.
-Será porque tengo un Delshad.
-¿Qué tienes un qué?- pregunté confundida. Él rió levemente y su carcajada fue melodiosa para mis oídos.
-Un corazón alegre.
*
Abrí los ojos, despertándome de repente.
No había sido un sueño, aquello había pasado de verdad. Y por eso mi hija se llamaba Destiny Delshad. El destino y un corazón alegre habían sido las razones principales por las que Zayn y yo estábamos juntos. Gracias a su corazón alegre y al destino.
-¿Estás bien, Soph? ¿Necesitas agua o algo? Estás algo pálida- preguntó Harry, con la expresión confundida.
-Estoy bien.- miré el reloj. Las cinco y veinte.- ¿Cuánto queda?
-Mira, ahí está- señaló hacia mi ventana. Me giré y vi un montón de luces y un letrero que dictada <<Manchester's International Airport>>
Al poco, Harry paró el coche frente a la puerta de la Terminal 2, donde yo cogería un avión en poco más de una hora.
Se bajó para abrirme la puerta y cogió una de las maletas, enfadado porque quería cojer las tres.
-Eh, Harry, estoy embarazada, pero no minusválida- dije comenzando a caminar por la terminal, tratando de aguantar la risa ante la graciosa cara de Harry, que hacía juego con el perro de su gorro.
-Yo, que trato de ser un buen cuñado llevándole las maletas a la querida y embarazada damisela, que a parte de ser hermana de la mejor novia que tuve en la vida y es novia de mi mejor amigo, tiene a una preciosa niña en su vientre. Y ella,¿qué hace? reniega de mí y se ríe. ¡Encima se ríe! Las mujeres sois un mundo, por no decir dos.- declaró él totalmente serio. Me paré en seco y miré al castaño confundida. Pero no me pude reprimir las ganas y estallé en sonoras carcajadas, haciendo que la poca gente del aeropuerto se me quedara mirando.- Lo que yo decía- finalizó y reanudó su marcha por la terminal.
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-Último aviso para los pasajeros con destino Madrid a las seis horas treinta y cinco minutos. Embarquen por la puerta 4, por favor. Gracias.- llamó la fría voz de megafonía. Me di la vuelta y miré a Harry.
-Cuídame a Ana.
-Lo haré.
-Por favor, procura que Niall no escuche mucho a Justin Bieber y llévale a Nando's por mí.
-Lo haré.
-No le compres más camisetas a rayas a Louis, anda.
-¡Pero mi bebé las querrá!- replicó él, enfadado.
-Da igual, y zanahorias tampoco. Y haced caso a Liam, por favor... es el único cuerdo en ese manicomio.- dije llevándome las manos teatralmente a las sienes.
-Bueno, vale. Pero que sepas que no le haré nada sucio a Zayn en tu ausencia, se las tendrá que apañar él solito.
-¡Harry!- él rió y me abrazó- Te echaré de menos.
-Y yo- puso una mano en mi barriga- Volved pronto, por favor.
-Sí- sonreí de nuevo y comencé a caminar hacia la puerta de embarque.
Iba a ser un nuevo comienzo.
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